miércoles, 21 de enero de 2026

CON LA CRUZ A CUESTAS

 


CON       LA     CRUZ     A     CUESTAS

Hasta después del día de los enamorados durará la exposición sobre Agustín García Calvo (AGC) en la Biblioteca Pública de Zamora. Es muy recomendable porque AGC fue un pensador de una inteligencia extraordinaria que ha dejado escritos de gran calidad y de lo más variado (narrativa, poesía, política, lingüística, etc.). 

De su sabiduría se pueden extraer conocimientos de gran utilidad para el día a día. Como por ejemplo su idea de que “la fidelidad que dicen que conlleva implícito el amor” no es más que una trampa del machismo para garantizar que ella, en la medida en que es fiel, porque está muy enamorada, no le va a abandonar a él, que como dueño que es de ella no quiere “perderla”.

En el mismo orden de cosas afirma que quien de verdad sabe todo sobre el amor es la mujer de la misma manera que quien mejor conoce la cadena que le encadena es el propio preso. Y ello hasta tal punto que es frecuente que hasta en parejas ya destrozadas y con ella sufriendo, ésta razone así: “La prueba de que estoy sintiendo un gran amor es que a pesar de lo mucho que me  hace sufrir le sigo queriendo”.

Otra de sus advertencias es la de que por culpa de la “cultura imperante” (o sea el “lavado de cerebro”) hemos llegado a un punto en que “creemos que lo bueno es malo y lo malo es bueno”. Cosa que podemos ratificar con un reciente ejemplo: Recordarán que hace poco la Ministra de Trabajo pretendió que se redujera la jornada laboral sin reducir los salarios. Y recordarán también que esa medida no prosperó porque en la sede de la soberanía popular se votó en contra. Es decir, la gente como cree que “lo bueno es malo y lo malo bueno”, empieza por no usar su derecho a votar (cosa que es buena) y en caso de votar, NO lo hace por el mejor programa (cosa que es mala), con lo que se da la paradoja de que lo que quiere la mayoría no lo quieren sus representantes.

También nos enseña AGC que todos caminamos por la vida cargando con una cruz, que no es otra cosa que “nuestra personalidad o carácter” (es eso del: “es que yo soy así”).

Pongamos un ejemplo: Consideremos una persona que sonríe bastante y en consecuencia la gente le dice: “Me caes muy bien porque siempre estás sonriendo”. 

Pues bueno, ahí empieza su calvario, porque al creer que él es así se considera obligado a ser así, con lo qué, si un día le duelen las muelas hasta lo insoportable, no importará, deberá sonreír, para seguir siendo quien cree que es.

Cuando lo cierto es que tú puedes decir: Yo soy el que no soy. Porque no soy como creo que soy. Porque no soy como creen que soy. Y porque no soy como creo que creen que soy.

Bueno pues ese es el problema, que “crees que eres como te crees que eres “ (y te dices: es que soy muy mío, o es que soy muy activo, o es que soy muy gracioso, o es que soy….)

Y eso, esa dependencia del cómo crees que eres, es la cruz con la que debes cargar toda la vida, nos dice AGC, incluso con un soneto memorable.

Siendo todo esto útil para analizar el problema, verdaderamente grave, que tenemos todos los humanos con el presidente de EEUU, Trump, cuya personalidad de rico de nacimiento y cada vez más, le ha llevado a creerse elegido por Dios (incluso lo ha dicho) para hacer que EEUU vuelva a ser grande. Con lo que puede provocar una guerra mundial para lograr su fin, que su país sea el primero. Y todo porque le han dicho que es muy listo y que siempre se sale con la suya.

Con la mala pata para todos los demás de que su cruz puede ser nuestra cruz. 

Paco Molina. Zamora 19 de Enero del 2026

 

 

 

 

 

 

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