CON LA
CRUZ A CUESTAS
Hasta después del día de
los enamorados durará la exposición sobre Agustín García Calvo (AGC) en la Biblioteca
Pública de Zamora. Es muy recomendable porque AGC fue un pensador de una inteligencia
extraordinaria que ha dejado escritos de gran calidad y de lo más variado
(narrativa, poesía, política, lingüística, etc.).
De su sabiduría se pueden
extraer conocimientos de gran utilidad para el día a día. Como por ejemplo su idea
de que “la fidelidad que dicen que conlleva implícito el amor” no es más que
una trampa del machismo para garantizar que ella, en la medida en que es fiel,
porque está muy enamorada, no le va a abandonar a él, que como dueño que es de
ella no quiere “perderla”.
En el mismo orden de
cosas afirma que quien de verdad sabe todo sobre el amor es la mujer de la
misma manera que quien mejor conoce la cadena que le encadena es el propio
preso. Y ello hasta tal punto que es frecuente que hasta en parejas ya
destrozadas y con ella sufriendo, ésta razone así: “La prueba de que estoy
sintiendo un gran amor es que a pesar de lo mucho que me hace sufrir le sigo queriendo”.
Otra de sus advertencias
es la de que por culpa de la “cultura imperante” (o sea el “lavado de cerebro”)
hemos llegado a un punto en que “creemos que lo bueno es malo y lo malo es
bueno”. Cosa que podemos ratificar con un reciente ejemplo: Recordarán que hace
poco la Ministra de Trabajo pretendió que se redujera la jornada laboral sin reducir
los salarios. Y recordarán también que esa medida no prosperó porque en la sede
de la soberanía popular se votó en contra. Es decir, la gente como cree que “lo
bueno es malo y lo malo bueno”, empieza por no usar su derecho a votar (cosa
que es buena) y en caso de votar, NO lo hace por el mejor programa (cosa que es
mala), con lo que se da la paradoja de que lo que quiere la mayoría no lo
quieren sus representantes.
También nos enseña AGC
que todos caminamos por la vida cargando con una cruz, que no es otra cosa que
“nuestra personalidad o carácter” (es eso del: “es que yo soy así”).
Pongamos un ejemplo: Consideremos
una persona que sonríe bastante y en consecuencia la gente le dice: “Me caes
muy bien porque siempre estás sonriendo”.
Pues bueno, ahí empieza su
calvario, porque al creer que él es así se considera obligado a ser así, con lo
qué, si un día le duelen las muelas hasta lo insoportable, no importará, deberá
sonreír, para seguir siendo quien cree que es.
Cuando lo cierto es que
tú puedes decir: Yo soy el que no soy. Porque no soy como creo que soy. Porque no
soy como creen que soy. Y porque no soy como creo que creen que soy.
Bueno pues ese es el
problema, que “crees que eres como te crees que eres “ (y te dices: es que soy
muy mío, o es que soy muy activo, o es que soy muy gracioso, o es que soy….)
Y eso, esa dependencia
del cómo crees que eres, es la cruz con la que debes cargar toda la vida, nos
dice AGC, incluso con un soneto memorable.
Siendo todo esto útil
para analizar el problema, verdaderamente grave, que tenemos todos los humanos
con el presidente de EEUU, Trump, cuya personalidad de rico de nacimiento y
cada vez más, le ha llevado a creerse elegido por Dios (incluso lo ha dicho)
para hacer que EEUU vuelva a ser grande. Con lo que puede provocar una guerra
mundial para lograr su fin, que su país sea el primero. Y todo porque le han
dicho que es muy listo y que siempre se sale con la suya.
Con la mala pata para
todos los demás de que su cruz puede ser nuestra cruz.
Paco
Molina. Zamora 19 de Enero del 2026
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