SALVEMOS
A LA FAMILIA TRADICIONAL
Con este ánimo, y no otro,
siguen las propuestas que a continuación aparecen.
Parece que la tozuda
realidad hace que el asunto de los “cuernos” sea infinito, sin principio ni fin.
Y eso, que en personas que no han pasado por el altar (de la iglesia, del ayuntamiento o del juzgado)
sólo desemboca en canciones como “El perla “ de Rosalía, o “Pa tipos como tú” de Shakira, cuando dan la cornada en alguno de
los miembros de una pareja (de 2 personas) suelen provocar un cataclismo de
rencores, por ruptura, separación o divorcio.
Sin embargo, un estudio
profundo de la realidad, de los sucesivos cotilleos de provincias, de la literatura
en general y sobre todo de las 9 temporadas (o más, que me las he visto todas)
de “La Isla de las Tentaciones” me permiten afirmar, con escaso margen de
error, que situaciones que parecen irreversibles en el fondo son reversibles.
Dicho más claro. Que si
socialmente estuviera bien visto la vuelta de la Pareja Original al orden
familiar inicial (vivir juntos y cuidar de la descendencia en común) sería
factible conseguir que la mayoría de ellas se salven, por no decir todas.
Eso sí, para ello habría
que introducir nuevas condiciones en el contrato matrimonial. Expongámoslas.
Actualmente, te cases por
la Iglesia, el Ayuntamiento, o la Justicia, entre los artículos del Código
Civil que se les leen a los contrayentes hay uno que viene a suponer que “te
comprometes a serle fiel al otro u otra”.
Y claro, como esto es ir
contra las leyes de la Naturaleza, que son muy bestias, acaba siendo, esto de
la fidelidad, la madre de todos los problemas.
Ahora bien, en una
democracia liberal como la que nos acoge, quitar de golpe el mandamiento de la
fidelidad puede hacer “que sea peor el remedio que la enfermedad”, así que,
para no polarizar la cosa, ni el debate, ni ser unos extremistas se sugiere un
paso intermedio.
Se trataría entonces de
permitir un cierto número de infidelidades por cada miembro de la pareja
formal.
Siendo pues este el tema
más delicado del asunto que tratamos, se ruega que quienes vean que pueden verse
heridas sus susceptibilidades dejen de leer porque…..
Si consideramos la
fidelidad absoluta como una forma indirecta de vía crucis debemos estudiar todo
lo que sobre los vía crucis ha aportado la sabiduría popular en cuestión de
calvarios. Y en este sentido, las célebres 3 caídas del más famoso vía crucis. pueden estar
indicándonos algo. Es decir, si cayendo hasta tres veces se puede seguir con la
cruz a cuestas ese parece ser el número ideal para aplicar a nuestra receta
para la consolidación de los matrimonios.
O sea, habría que
modificar el Código Civil indicando que quienes se casan tienen la obligación
de serse fieles salvo al menos o como máximo en 3 ocasiones, es decir, se les permitiría
3 caídas (en el adulterio) a cada uno de los 2 miembros.
Estamos seguros que esta
introducción en el contrato amoroso haría disminuir drásticamente el número de
separaciones, e incluso podría reducir a 0 la cantidad de divorcios.
Lo que no solo sería
bueno para los hijos e hijas, para la pareja, para las familias políticas sino
también para resolver el problema de la vivienda.
Sí, no pongan ustedes los
ojos de plato, que saben de sobra que mientras existan las separaciones seguirá
sin resolverse el problema de la vivienda.
En efecto, supongamos que
conseguimos una sociedad con el mismo número de viviendas que personas quieren
vivir en cada casa. Y sea éste número de viviendas X. Pero entonces si una
pareja se separa, esa pareja que era una unidad de casa, se convierte en 2
demandas de vivienda, y suponiendo que
la madre se queda en la casa original, lo que es obvio es que hay que ponerse
corriendo a construir otra casa para el expulsado del paraíso.
Piénsenlo, y mientras,
que el 2026 les haga pacifistas.
Paco
Molina. Zamora. 5 de enero del 2026
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